Beware. The beast inside ’s awaken. I have crawled back.

He pensado escribir algo en plan competitivo. Pero el momento no es bueno, no encuentro nada que me inspire.Tengo dos ideas, que mimo, a las que les voy dando vueltas,pero temo que de tanto dorarlas se me acaben quemando. Como cuando desarrollas la primera pantallita de tu programa. Mientras lo ruedas y depuras una vez y otra y esa primera imagen ya la has visto muchas veces, entonces te parece fea.

 

Las dos ideas ya me van pareciendo extrañas. Será la confianza. No sé, las veo muy parecidas y tampoco conozco mucho del tema para poder desarrollarlas. Empezaré por este post y veremos que pasa. Por qué tengo que estar triste para escribir? Dios, me suena al chiste de los dos que van por el desierto cargando una piedra para soltarla y correr más si viene un león.

 

Nada, cada uno tiene su catalizador. Y el mio tiene que ser irme al fondo del pozo. A base de ideas y de líneas construir una escalera que me lleve arriba. Y volver a empezar. No sé yo.. no sé yo a quien me voy a llevar por delante en esta ocasión.

 

He comprado un acceso por un mes y creado un par de personajes, en las dos campañas existentes. Un druida y un mago. Iré posteando los avances. Guild Wars sigue ahí, lo veo algo agotado. O para mí está agotado. He creado un hipno y tengo nuevo clan. Se mantiene.

Y ocurrió. Ocurrió que después de tanto preocuparme por no aburrir, al final me aburrí yo mismo. Era una canción con letra escrita desde hace mucho y notas de música que se añadían al pentagrama día tras día, mensaje tras mensaje con muy , muy pocas palabras reales. Revelaciones, que no apocalipsis, para una historia  fantástica.  Y hay una canción para ella. La última.

Soy libre al fin. Libre de este breve periodo de mi vida en el que he hecho repaso de las cosas que me perdí. Cosas que he podido saborear en una suerte de menú degustación. Solo, siempre solo, sin contarlo a nadie. Probar un poquito de todo, algo de aquí y allá. Sin hastiar. Lo peor, como en la analogía, el precio. Faltó poco para la ruina.

También llamo a este momento el de las revelaciones porque he tenido mucha suerte. He sabido frenar a tiempo. He puesto mucho en jaque…

El riesgo tiene grandes dosis de victoria y pequeñas dosis de enormes fracasos.

Bendito aburrimiento , que me has hecho ver a tiempo el camino sin salida por el que andurreaba. He disfrutado mucho. He podido ver que no ha muerto nada dentro de mi, que soy capaz de estirar mi presente hacia un pasado que nunca viví. Me lo he pasado tan, tan bien. Jamás lo olvidaré. Como no se olvidan las cosas buenas ,o malas, de la vida. Todas aquellas que nos han tocado muy dentro.

Vuelvo a mi presente. Con una maleta llena de adhesivos de los lugares que he visitado, con los huecos que faltaban *casi* completos. Retomar mi vida, disfrutar con los míos, los de ahora. Los que siempre han estado aquí.  Volveré , sí. Quedan huecos. Pero esos ya los llenarán otros.

jC

Yep, this is about me.

I wanna use this title, I’ve borrowed a few words from one of my loved songs “one step back”. I have my head full of things and just a narrow crack to let them go. The crack that still binds me to sanity.

My hand burns, another hit on the table. I think something got  broken inside of it. It is burning and aching. Both hand and soul. Another fight…

I’m a half. Half man, half breed, never to quench this need. Never find shelter, no one to shoulder this burden. And the burden is me. I find nowhere to be. I’m so goddamned tired. I cry and wonder why. I wanna go outside and tear my lungs apart, saying “it’s just me”, cant you understand? And tomorrow someone will make jokes of this. I’m breaking with you, too…

Good bye.

-¡He vuelto!

Abandonas la mirada de navegante que te lleva más allá de la luna y de los planetas conocidos. Sorpresa, alegría y llanto. La línea es demasiado delgada incluso para los corazones más duros.

-¡Hola!.. Hola! holaaaaa!!.

Miras de un lado a otro,  no me esperabas. Es como recorrer una estación llena de gente y oir entre el murmullo, con la claridad del cielo , la voz del familiar que vino a recogerte. La localizas, la identificas, es tuya, pero no sabes de donde viene. Y te deshaces en ojos barriendo cada palmo del espacio. No puedes decir nada más y las palabras se acumulan en tu garganta.Te voy a echar una mano. Me abrazas.

-Sabes que no podía irme sin decir la última palabra. Soy cabezón hasta el extremo.

Cuando supimos que los caminos se separarían y que la despedida iba a llegar antes que después, cada uno en secreto fuimos preparando el guión para este momento. Pero las hojas han perdido la cuerda que las cosía y se las ha llevado la prisa del desenlace.  A pesar de ello, yo tenía que decir la última palabra. Por todo lo sagrado!, sabías que iba a ser así.

-No lo hemos hecho mal del todo, verdad? Entre los momentos duros ha habido otros mucho más felices. Hemos hablado , hemos conversado hasta no tener nada más que decirnos. He secado la fuente de mi inspiración, he…

Levantas la mano , escudo como la del condenado, intentas parar las balas frente a la tapia del cementerio. Mira que me fastidia que hagas eso. Porque mis palabras te han taladrado ya.  Tiembla todo tu cuerpo:

-Yo no he ayudado. Hemos estado así,  cual era la película esa que mencionabas..? Tan cerca , tan lejos.  La culpa es mía.

Ocurre. Todos ahora somos culpables. ¿Para qué agravar el momento? ¿ Lo somos realmente? Muy dentro de cada uno existe un rinconcito hermético e impenetrable. Nuestra caja negra, la que sólo se lee cuando no queda ya nada del envoltorio, ni forma humana de recuperarlo. Y la mayoría de las veces, la grabación es totalmente ilegible y abierta a multitud de interpretaciones.  En esa caja negra seguro que queda un registro que dice “no, no me siento culpable”. Nadie lo es. La vida hecha de relaciones es la vida que hay que vivir. Los momentos disfrutarlos en el presente, en el pasado. Y hacer con ellos un futuro cada vez más sencillo. Pelear por cada bocanada de aire compartida. Discutir, ¿por qué no? Los caminos de rosas acaban oliendo a podrido. A formol. A conserva a la fuerza con fecha de caducidad falsa. Hasta que es demasiado tarde.

-No puedo quedarme más.

Me abrazas de nuevo. Yo , siempre, tan práctico. Tan ajustado a la hora.

-Te quiero.

Ha costado más de lo que jamás imaginarás llegar a este punto para decir las palabras que siempre  nos faltaron. La próxima lo pensaremos mejor. Al final, se pasa la tarde. Te quedas ahí, repasando la vida, como un guiñol sin cuerdas. Tu ahí en la silla, yo aquí tumbado. Tu llevas cinco minutos hablando, yo llevo dos horas muerto.

Con todos mis respetos a unos , a otros y a ambos. Nada más lejos de mi intención el querer herir sensibilidades. El título hace referencia a una coletilla que se suele usar por estos lares. Cuando te sientes herido, el amigo lleno de consejos (que siempre es el mismo) te larga una suerte de parábola de su experiencia al uso, aderezada con miles de exageraciones, y acaba diciéndote “yo? prefiero que me llamen hijo de puta a que me llamen tonto”.

Y es que está demasiado arraigada la creencia de que todos los buenos son en realidad tontos y que para sobrevivir -hablamos a fin de cuentas de instintos animales- hay que ser verdaderamente malo, esto es, ser  un hijo de… Y así van las cosas, claro.

Hay ocasiones en las que me tienta ese lado oscuro que nada tiene que ver con las nigromancias hasta pacíficas a las que recurro. El ser hijo de puta puede tener sus ventajas. La letra pequeña nos dice que el uso abusivo de tal condición puede volvernos indeseables. ¿Y qué es de uno de ellos cuando no encuentra nadie sobre quien afirmar su status? Desaparece. Y lo hace de la forma más estrepitosa posible. Y además delante de sus víctimas.

No soy un pedazo de pan tampoco. Suelo decir que me circunscribo a mis pequeño pero potente radio de personas a las que quiero y que uso la táctica del “no hagas el mal que no desees para ti”.  Entiendo que de este tema salen muchos, muchos hilos sobre los que discutir. No es el caso.

No me sale ser malo, ni buscar el mal de los demás, pese a que en ocasiones el primer impulso sea ver como cae un trozo de asteroide ardiendo sobre el ofensor. O lanzarle un juramento, o peor. Pero nada más allá de ahí. Cuando me hacen daño es peor la sensación de dejarme llevar por el desasosiego que la propia ofensa en sí. Y eso he de dominarlo. Creo que es una buena táctica que no se debería desaprovechar.

Hace poco menos de una semana tuve la experiencia. He esperado a que se enfríe mi nigrocorazoncito para opinar(os) sobre ello.  Mi ofensor fué alguien que apenas me conoce pero la carga fue tremenda y las implicaciones muchas. Pensé devolver el gancho, cosa que nunca me sale en caliente. Luego me dí cuenta de que me había topado con uno de esos que prefieren atacar para que los demás no lo tomen tonto. Veo inseguridad, veo algo de desequilibrio en esta persona. Siento lástima con el transcurso de los días. Siento pena por el título de este artículo. Seguiré siendo bueno, aunque no sobreviva.

Fish.

Veo que muchas búsquedas que llegan a este blog están relacionadas con la traducción de la letra de “The Pan Within”,de los WaterBoys.  Pues aquí va, para hacer de este nigro’s nest un punto de fin de viaje.

 The Pan Within

“ 

Ven conmigo,
de viaje bajo la piel,
Ven conmigo,
en un viaje más allá de la piel,
Y juntos buscaremos,
nuestro sátiro interior.

Cierra los ojos,
respira lentamente y comencemos,
Cierra los ojos,
respira lentamente y comencemos,
a buscar juntos al sátiro interior.

Mueve las caderas,
suelta la cabeza, déjala girar.
Cierra los ojos,
respira lentamente y comencemos.
A buscar juntos al sátiro interior.

Acerca tu cara a mi ventana,
toma aire en una noche llena de tesoros,
el viento es delicioso,dulce y salvaje,
con una promesa de placer.
Las estrellas cobran vida,
y noches como éstas nacieron para ser santificadas,
para ti y para mi, tontos, farsantes.
Sólo tenemos que dejarnos llevar.

Ven conmigo de viaje bajo la piel,
ven conmigo en un viaje más allá de la piel,
y juntos buscaremos a nuestro sátiro interior.
Estar contigo no es un pecado,
estar contigo, simplemente estar contigo, no es un pecado.

Fish.

No es la primera vez que me dicen que cuesta leerme. Uso demasiadas metáforas , muchos giros y doy vueltas sin parar a la hora de decir las cosas. Debe ser fruto de la más absoluta timidez.  Pero también me gusta jugar con las palabras. En alguna ocasión he dicho que usarlas de la manera adecuada otorgan más poder que el hechizo más poderoso.

Hoy me he levantado bastante temprano, sobre las 6.15 de la mañana. Todavía oscuro. Salí al exterior para ver un cielo lleno de estrellas  y cargarme de la energía que me da la noche. No había gran cosa que hacer a esa hora. Así que me tiré al sofá y me puse a ver un episodio de KyleXY, el primero de la segunda temporada.  Muy emocionante. Ducha después, urgente  para tapar el fragor de la noche del viernes, jeje. Y desde entonces, sin parar.  Muchas cosas que hacer y que preparar. Las mañanas del sábado son fantásticas.

Podría seguir así, adelante, enumerando con frases cortas las cosas que me pasan. Pero ya vivo la vida demasiado deprisa como para encima contarla con la misma celeridad. No, realmente. Lo siento. Escribir me relaja mucho.  Como ocurre con un buen vino, me gusta preparar el siguiente sorbo, oxigenarlo, ver su lágrima y luego llevármelo a la boca. Lo mismo me ocurre con las ideas. Las plasmo en palabras pero las saboreo antes, elijo el modo que más me llena. Y luego ejecuto su baile sobre el teclado. Y aquí están.  Maduras.

Los entendidos me calificarán de culterano más que de conceptista. Para evitar más explicaciones, cuando tengo que decir algo me tomo mi tiempo. Puedo escribir treinta líneas  y contar en ellas prácticamente nada.  Y es curioso, ahora que lo pienso. Porque cuando quiero que alguien me cuente algo siempre espero que vaya al grano. De lo contrario o me pierdo o se me pierde.. el interés. Egoísmo puro y duro.

Del por qué de esta actitud.. bueno, puede ser timidez. Siempre he hablado intentando que no se vea más allá.  Y más de una vez he tenido que usar las palabras para confundir a quien me oye y hacerle creer que respondo lo que que quiere oir y no lo que realmente yo tendría que decirle.  Por otro lado, también está el disfrutar de esta tarea que me llena tanto. Y que me sienta tan bien ;-)

El usar giros y rodeos y mezclar la fantasía con la realidad hace que me resulte dificil clasificar las historias reales en las categorías “Sobre mi” o ponerlas en las de Fish. Dejar claro, aunque no tengo por qué dar las explicaciones, que no existe ninguna bipolaridad en este comportamiento. Creo en los “alter ego”. Y yo tengo el mío. 

Estoy organizando un poco los contenidos del blog. Es la primera vez que publico uno. Y quiero que sea la última, porque si hay otro querrá decir que éste ya no me interesa. Me da miedo que eso pase.   ¡Me voy por las ramas!  En fin, han aparecido dos nuevas categorías. “Sobre mi” no merece explicación. “Fisherman’s Blues” intentará recoger las aventuras de mi avatar en los mundos de rol online. Me va a resultar difícil determinar  en cual de estas categorías publico. Y en un post más adelante contaré por qué. Eso sí, siempre firmaré como Fish. 

Por otro lado, hay otro avatar con el que también me identifico bastante. “Too late”. Digamos que es el avatar que surge de las historias de .. ficción? que he ido contando. Para él no hay categoría. No la tiene, jeje.

Fish.

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